lunes, 10 de junio de 2013

Faltas de ortografía

Hoy me siento indignada, señores.

Resulta, que en un grupo de mi carrera, en el que yo también participio, leí el comentario de una persona que se quejaba sobre su supuesto suspenso. Esta persona, en concreto, no sabe la diferencia que hay entre “hay” y “ahí”. Pero ya no me refiero a esta persona en concreto, sino a la cantidad de personas, que diariamente, hacen  que me suban las dioptrías cuando leo sus faltas de ortografía. Son personas que estudian carreras. Personas que superaron, supuestamente y  en su momento,  los “Cuadernos Rubio” que enviaban los profesos cuando se tenía más faltas de ortografía de lo habitual o cuando se tenía una caligrafía un tanto desmejorada.  

Algunas personas me califican como choni, ordinaria… e incluso una de mis mejores amigas, en un momento dado, me llamó “soez”. Quien me conozca sabrá la cantidad de barbaridades que suelto diariamente, única y exclusivamente, por mi afán de reír. Pero una cosa es hablar mal siendo consciente de ello, y otra cosa muy distinta, es que seas así por naturaleza, teniendo una Carrera a tus espaldas. Una de las cosas más graciosas que te puede ocurrir en estos casos, es cuando te encuentras a la madre o a la abuela de la susodicha y te hablan de ella: “mi hija, ha terminado ya la carrera con unas notazas…”, “mi nieta ha sacado tan bien el curso, que hasta un profesor la felicitó y todo”. Perdonen ustedes pero: “tu hija ha terminado la carrera porque los exámenes eran tipo test y no tenía que escribir, porque vaya, expresarse bien la chiquilla, no es que lo haga…”,  “a tu nieta la felicitó un profesor porque hay rumores, por la Universidad, de que visitaba mucho su despacho… y claro, teniendo ese tipo de confianza con él, qué menos que felicitarla”.  Pero claro, tú tienes educación y respeto, y ese tipo de cosas las piensas pero no las dices. Yo seré una ordinaria y no habré terminado la Carrera aún, pero me preocupo por ser empática y tener una buena escucha activa, por ser profesional y buena en mi futura (o eso espero) profesión y si tengo alguna duda (porque las sigo teniendo) sobre cómo se escribe una palabra, ya no me voy a la Enciclopedia… busco la palabra en Internet y punto. Pero claro, yo soy de ese tipo de personas que se preocupan de autocorregirse y son críticas con ellas mismas.

Este problema, como muchos otros, es por un fallo del Sistema. ¿Cómo podemos escandalizarnos  cuando leemos “save” en vez de “sabe” cuando el Ministro de Salud tiene “Estudios de Derecho” en vez de tener una Licenciatura en Medicina? Por ejemplo. Qué tendrá que ver Derecho con Medicina, y si para más inri, solamente tiene “Estudios” por no decir “Algunas asignaturas aprobadas, pero NO la Carrera terminada”. 

Pero bueno… ese ya es otro tema distinto del que hoy no voy a hablar.

Lo que realmente vengo a criticar, es la falta de preocupación junto con la de ambición, de aquellos que estudian, supuestamente, una carrera y que únicamente quieren aprobar, sin importarles o no, si han adquirido las habilidades necesarias para desenvolverse en su futura profesión. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Acetona: el peor remedio para el enamoramiento

Hay chicas que normalmente llevamos las uñas pintadas. Tenemos las uñas rojas, nos cansamos de ese color, utilizamos acetona, y a continuación, las pintamos de verde. La acetona es un gran remedio para borrar y hacer cuenta nueva de las cosas. Ojalá pudiéramos utilizar algún tipo de acetona especial para borrar los sentimientos, el daño que te ha hecho una persona y empezar de cero en la próxima relación.

El problema viene tras eliminar muchas capas de pintura. Eliminas la última y te das cuenta, que en los bordes de las uñas, que en los resquicios en los que normalmente no te paras a mirar queda aún pintura de distintos colores. Sí, esto es lo que pasa cuando no finalizada una relación totalmente, pasas a la siguiente, que aún quedan restos. Lo único que deseas es sentirte bien, en sentirte viva, en recordar sentimientos y situaciones que habías olvidado. La alegría vuelve a ti y piensas que has superado totalmente esa relación preciosa en la que has estado inmersa durante ocho años.


Pero todo lo que empieza termina, antes o después. Te vuelves a llevar otra desilusión, y lo peor de esta nueva situación, es que te habías aferrado a esa nueva realidad con las pocas fuerzas que te quedaban aún vivas, después del fracaso anterior. Y ahora te encuentras sin nada. Ahora sí que lo has perdido absolutamente todo y no te quedan fuerzas siquiera para esforzarte por sonreír como antes, cuando cada mañana al levantarte te ponías la meta de hacerlo de verdad, al menos un par de veces al día.

lunes, 25 de febrero de 2013


¿Y por qué no me contó la verdad años después?
Al principio quería hacerlo, pero luego me di cuenta de que le haría más daño que bien. Que nada podía cambiar el pasado. Decidí ocultarle la verdad porque pensaba que era mejor que se pareciese usted a su padre y menos a mí.


-          Siempre he pensado que el que siente mucho apego a un rebaño es que tiene algo de borrego.

(Carlos Ruiz Zafón: El prisionero del cielo)

lunes, 1 de octubre de 2012

¿Berg?


Berg era… me robó parte de mí, se llevó partes de mí… pequeñas, eran tan minúsculas que no me dí cuenta. Quería convertirme en algo que no era y me convertí en lo que él quería. Un día era yo, Cristina Yang, y al otro estaba mintiendo por él y poniendo en peligro mi carrera, accediendo a casarme, a ponerme un anillo y a ser su novia. Acabé en el altar con un vestido, sin mis cejas y dejando de ser Cristina para siempre. A pesar de todo me habría casado. Lo habría hecho. Me perdí a mí misma por un tiempo y ahora que he vuelto a ser yo no puedo… te quiero, te quiero más que a Berg y estoy muerta de miedo porque cuando me dijiste que ignorara el busca de Teddy, te llevaste una parte de mí y te dejé hacerlo y eso no volverá a pasar nunca.



-Li*

sábado, 24 de marzo de 2012

Desvelaciones nocturnas

- Eres un sol.
- A ratos.
- Sí, pero a ratos muuuuuy largos.
 - ¿Y eso es bueno o malo?
 - Eso es muy bueno. Buenísimo diría yo.  La mayoría de las personas no llegan ni siquiera a ser sol y las que lo alcanzan, son durante espacios muy cortos de tiempo. Espacios casi imperceptibles para la mayoría de los seres humanos.  Tú, en cambio, lo eres durante largos períodos de tiempo. Períodos durante los cuales eres capaz de encandilar a cualquier persona  y dejarla prendida de ti para siempre.

miércoles, 25 de enero de 2012

Brugal por Beefeater

Hoy no estoy especialmente triste, como siempre que comienzo a escribir en este lugar. Hoy me encuentro melancólica, o dicho en otras palabras, especialmente reflexiva

Estos meses me han cambiado. Hace algún tiempo, yo era de ese tipo de personas que sabían en todo momento lo que querían, lo que buscaban en la vida, sus metas y a dónde querían llegar. Pero con el mes de junio llegó el calor a mi ciudad, y con él, todo mi mundo comenzó a tambalearse. Empecé cambiando las copas de Brugal por las copas de Beefeater. Lo curioso, es que esta última bebida nunca antes me había gustado, pero si no pruebas las cosas, nunca sabes si te llegarán a gustar o no. Empecé a percibir un mundo totalmente distinto al mío, un mundo totalmente novedoso para mis ojos. Con este mundo llegaron ideas nuevas. Ideas que fueron madurando en mi cabecita. Al mismo tiempo, también percibí olores nuevos y probé sabores distintos. Todo ello era tan hermoso, que nunca se me pasó por la cabeza el hecho de que como todo en la vida, esto tenía su doble cara. Puedes sentir felicidad y tristeza, pero no las dos cosas al mismo tiempo.

Con el paso del tiempo llegó el invierno y junto a él, la Navidad. Fuí al lugar donde realmente vuelvo a encontrarme a mí misma cuando me pierdo, y una vez más, ví a esa Lidia. Continuaba como siempre, pero esta vez tenía algo que la hacía distinta: tenía el pelo más largo. Esa diferencia era la que ahora la destacaba por encima de las demás cualidades. Comprendió que hay cosas que uno no puede controlar. Que todas las personas somos humanas. Que hay aspectos que aunque uno piense que no puede afectar a una relación de pareja, terminan afectándola. Que los jóvenes son jóvenes y tienen que hacer cosas de jóvenes. Que uno no se muere por mal de amores. Y que como dice mi tía: "No hay que hacer planes. La vida hay que llevarla tal y como viene".
 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Pero nadie me ve.


Creo que este blog, mi blog, debería llamarse el blog de las penas porque lo utilizo como técnica de terapia para desahogarme. No escribo nada divertido y no es porque yo no sea una tía divertida, que lo soy y mucho, sino porque lo utilizo para “limpiarme” por dentro, para sentirme “como nueva” una vez que he descargado en este lugar todos mis sentimientos. Quizás debería hacerme otra cuenta “más mía”, más “Lidia día a día” y menos “Lidia y sus penas”. En serio… jamás seguiría a alguien que tuviera un blog tan aburrido como este.

Llevo un tiempo mal. Un tiempo en el que me cuesta horrores sonreír, y aún así, lo cierto es que lo consigo la mayoría de las veces. Me levanto por las mañanas y pienso que hoy puede ser un gran día. Pues no. No lo es. Últimamente, cada vez que me acuesto pienso que no ha sido un día como los de antes. Soy de ese tipo de personas que siempre tienen una sonrisa en la cara. Me río por todo: por lo bueno, por lo malo, cuando estoy nerviosa, cuando tengo miedo y cuando estoy nerviosa. Si es cierto eso que dicen que la risa da vida, yo seré eterna.

Pero no, me da la sensación de que me llevo palos por todas partes. Tengo la sensación de estar de rebajas y de que la gente aprovecha la oportunidad para darme palos por todos lados. Sí, sí… POR TODOS LADOS. Intento levantarme alegre pero siempre ocurre algo durante el día que hace que termine pensando que ese día no ha sido tan bueno.

Pero como pasa con todo en esta vida, todo tiene algo bueno y algo malo. Lo poco bueno que observo en mí es que a pesar de todo lo que está pasando a mi alrededor no he perdido la ilusión con la que pretendía vivir este curso. No hay nada que me satisfaga más que levantarme e ir a la universidad y aprender. Poco a poco me sintiendo un poco más psicóloga. También me he dado cuenta de que antes la soledad me molestaba una barbaridad. Siempre buscaba estar rodeada de gente, estar entretenida. Ahora no. Ahora me siento bien estando sola y creo que eso es un paso muy grande. Creo que todo el mundo debe saber estar consigo mismo y buscar cada día un momento para él. Pero no todas las personas saben hacerlo. No todas las personas saben estar solas. También he aprendido a no llorar. Las cosas duelen tanto que a veces queman y te invade una profunda tristeza. Ahora no lloro ni siquiera cuando estoy sola en mi cama por las noches. Creo que esto significa hacerse adulto. He aprendido a perdonarme. Me he dado cuenta de la cantidad de mecanismos de defensa que utiliza mi cabeza inconscientemente para no sufrir más de lo que lo estoy haciendo ya. He observado que muy pocas personas saben percibir los detalles y leer entre líneas. Y finalmente, creo que el ser humano es el ser vivo más egoísta que existe y que esto no se puede curar ni con fármacos o terapias.

Lo peor de todo es que yo continúo aquí, en este mismo lugar, pero nadie me ve.