lunes, 7 de noviembre de 2011

Pero nadie me ve.


Creo que este blog, mi blog, debería llamarse el blog de las penas porque lo utilizo como técnica de terapia para desahogarme. No escribo nada divertido y no es porque yo no sea una tía divertida, que lo soy y mucho, sino porque lo utilizo para “limpiarme” por dentro, para sentirme “como nueva” una vez que he descargado en este lugar todos mis sentimientos. Quizás debería hacerme otra cuenta “más mía”, más “Lidia día a día” y menos “Lidia y sus penas”. En serio… jamás seguiría a alguien que tuviera un blog tan aburrido como este.

Llevo un tiempo mal. Un tiempo en el que me cuesta horrores sonreír, y aún así, lo cierto es que lo consigo la mayoría de las veces. Me levanto por las mañanas y pienso que hoy puede ser un gran día. Pues no. No lo es. Últimamente, cada vez que me acuesto pienso que no ha sido un día como los de antes. Soy de ese tipo de personas que siempre tienen una sonrisa en la cara. Me río por todo: por lo bueno, por lo malo, cuando estoy nerviosa, cuando tengo miedo y cuando estoy nerviosa. Si es cierto eso que dicen que la risa da vida, yo seré eterna.

Pero no, me da la sensación de que me llevo palos por todas partes. Tengo la sensación de estar de rebajas y de que la gente aprovecha la oportunidad para darme palos por todos lados. Sí, sí… POR TODOS LADOS. Intento levantarme alegre pero siempre ocurre algo durante el día que hace que termine pensando que ese día no ha sido tan bueno.

Pero como pasa con todo en esta vida, todo tiene algo bueno y algo malo. Lo poco bueno que observo en mí es que a pesar de todo lo que está pasando a mi alrededor no he perdido la ilusión con la que pretendía vivir este curso. No hay nada que me satisfaga más que levantarme e ir a la universidad y aprender. Poco a poco me sintiendo un poco más psicóloga. También me he dado cuenta de que antes la soledad me molestaba una barbaridad. Siempre buscaba estar rodeada de gente, estar entretenida. Ahora no. Ahora me siento bien estando sola y creo que eso es un paso muy grande. Creo que todo el mundo debe saber estar consigo mismo y buscar cada día un momento para él. Pero no todas las personas saben hacerlo. No todas las personas saben estar solas. También he aprendido a no llorar. Las cosas duelen tanto que a veces queman y te invade una profunda tristeza. Ahora no lloro ni siquiera cuando estoy sola en mi cama por las noches. Creo que esto significa hacerse adulto. He aprendido a perdonarme. Me he dado cuenta de la cantidad de mecanismos de defensa que utiliza mi cabeza inconscientemente para no sufrir más de lo que lo estoy haciendo ya. He observado que muy pocas personas saben percibir los detalles y leer entre líneas. Y finalmente, creo que el ser humano es el ser vivo más egoísta que existe y que esto no se puede curar ni con fármacos o terapias.

Lo peor de todo es que yo continúo aquí, en este mismo lugar, pero nadie me ve.

sábado, 23 de julio de 2011

Apatía

La apatía (del concepto latino apathīa) hace referencia a la dejadez, la indolencia y la falta de vigor o energía. Se trata, en otras palabras, de la impasibilidad del ánimo, reflejada en la carencia de entusiasmo y motivación.

La apatía es un término acuñado por la psicología para nombrar a un estado de indiferencia, en el cual la persona no responde a aspectos de la vida emocional, social o física. De acuerdo al nivel en que se presentan estos síntomas, se habla de depresión (nivel moderado), apatía clínica (nivel elevado) o trastorno de identidad disociativo (nivel extremo). 

La apatía incluso puede ser específica hacia una persona, una actividad o un entorno. En estos casos es una reacción ante el estrés. La apatía también puede aparecer como una falta no patológica de interés en aquellas cuestiones que el sujeto no considera importantes.

Aunque, en el diagnóstico clínico, la apatía no indica pereza, el uso coloquial del término establece una correlación bastante directa. Para la religión, la pereza es un pecado capital que conduce a una mayor disociación con la vida y la presciencia u omnisciencia. En este contexto, la apatía y su disociación equivalen a un estado en el que el espíritu está destruido.

De todas formas, el concepto de disociación es controvertido. Algunas religiones, como el budismo, practican la meditación para alcanzar un estado de extrema indiferencia y luego beneficiarse de la experiencia. Hay teólogos que se oponen a la búsqueda de este nivel de apatía y lo denominan disociación.

lunes, 11 de julio de 2011

El primer corte es el más profundo

Todo se reduce a unos muros: el que debo saltar para acabar mis prácticas, el que debo sortear para poder entrar en un quirófano y luego está el más importante, el que te separa de la gente con la que trabajas. No ayuda a coger confianza, ni a hacer amigos... debes levantar un muro que te separe del resto del mundo. Cierta gente es demasiado peligrosa y todo se reduce a unos muros que levantas con arena rogando que nadie los salte.

En algún momento hay que decidirse. Los muros no mantienen a los demás fuera sino a tí dentro. La vida es un caos, somos así. Puedes pasarte la vida levantando muros o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiados peligrosos para cruzarlos. Y lo único que sé es que si finalmente te aventuras a cruzar, las vistas al otro lado son fantásticas.


Quiero volver al pueblo para retomar hábitos como el de la foto. Quiero volver para sentirme un poco más yo y un poco menos como me siento ahora. Quiero volver a bailar esta canción en el lugar de siempre con la misma gente.



domingo, 10 de julio de 2011

Hoy

Hoy he caído en la cuenta de que hace mucho que no escribo. No escribo, luego no expreso mis sentimientos. Antes solía hablar de cómo me sentía con mis amigas, con mi novio... también enviaba algún que otro mensaje a alguien dándole las gracias por la tarde que habíamos pasado o diciéndole lo increiblemente importante que era para mi. Ya no. No hay mensajes, aunque he de decir que suelo dar las gracias a la cara. Y de todo esto me he tenido que dar cuenta al leer un texto que mi amiga R. había escrito. Me he sentido rara, aunque últimamente me siento así. Siempre he sido de esas personas que tienen las cosas claras y en orden en su cabecita. Últimamente no. Y para volver a profundizar un poco más, voy a pegar a continuación un texto que escribí el 6 de febrero de 2009.
Me vuelvo a encontrar con otra contradicción más: el texto es una metáfora pura, metáfora escrita por mí.


"Durante todo este invierno tu cuarto se ha mantenido en la penumbra, en la más absoluta oscuridad. Todo estaba desordenado, hecho un verdadero caos. La tristeza te ha acompañado todo este tiempo y, aunque lo sabías, pasabas a su lado como si nada, como si no tuviera nada que ver contigo. Algunas veces se habían atisbado un par de rallos de sol llenos de risas, alegrías e incluso de humor y tú podías ir sobreviviendo cada día con eso. Aprendiste a no pensar demasiado, algo en tí increíble puesto que siempre te has caracterizado por preocuparte demasiado por todo, por ser incluso a veces extremadamente neurótica. Andabas por las calles mirando al cielo, a los pájaros, a los gestos de las personas y te fijabas en los detalles más insignificantes, pero no pensabas en nada. Incluso en las noches que siempre se habían dibujado de preocupaciones, de insomnio ante acontecimientos de tal envergadura... aprendiste a quedarte dormida justo en el instante en el que cerrabas los ojos.
Un día te levantas y piensas que todo va a seguir igual... ¿y qué más da? Ya te habías acostumbrado a ese estilo de vida. Pero ese día es distinto y después de tantos meses, tu coraza se rompe al oír pronunciar aquellas palabras. Rompes a llorar y te das cuenta de que cualquier momento es bueno para repetirlo de nuevo. Todo lo que tú habías creado para mantenerte fuerte se rompe y no sabes cómo actuar. Es más, los fines de semana en los transcurrían las tardes caminando por el parque cogida de la mano de la persona que te llenaba de vida tienen que posponerse durante una temporada.
Entonces, ¿qué haces?, ¿cómo reaccionas? ¿qué cambias?, ¿en qué piensas? No tienes ni idea, lo irás averiguando día a día.

Este fragmento va dedicado a aquellas personas que por circunstancias de la vida tienen que ser fuertes hasta tal punto de ser identificadas incluso como “personas frías”, no porque ellas quieran, sino porque si no eres así, las circunstancias pueden contigo."

miércoles, 16 de febrero de 2011

Trabajo

Llevo unas semanitas apuntándome a innumerables páginas para encontrar trabajo. Todos los días recibo varias ofertas en las que inmediatamente después de leerlas, envío mi curriculum. Total, mirando mi correo esta noche, recibo un mensaje en el que leo este título: "Información sobre el puesto de asesora". Super contenta, me digo a mí misma "Li, que ya has encontrado trabajo". Lo abro y me dirijo inmediatamente al link. A continuación y para mi sorpresa me encuentro imaginándome como asesora de: http://www.secretisima.com/inicio.aspx
Yo me imaginaba de asesora administrativa pero no vendiendo penes a abuelitas. Me he partido de risa, literalmente... mi primera oferta de trabajo, ¡ahí estaba!

martes, 15 de febrero de 2011

Primera vez

Aquí estamos los dos, uno delante del otro. Nerviosos, pero decididos. Sabemos que cualquier inexperienciaeso dicen. Sonríe, te digo, y tus ojos lo hacen por tus labios, háblame, te digo, y tu silencio lo hace por tu voz, quiéreme, te suplico, y depositas tu mirada en la mía, haciéndolo. Y me abrazas. será superada con creces por nuestro amor, o

Realizamos despacio cada gesto por temor a equivocarnos, para dilatar el tiempo y saborear el instante cincelándolo en la lengua. Me llega tu respiración cada vez más agitada conforme vas desnudándome. Lentamente nos despojamos de las prendas y vamos en pos del ser que hay delante para cometer el acto milagroso de confluir en una vida como si la apresáramos. Nos entretenemos en cada caricia para precisar el sentido del otro, para permitirnos calar desde la superficie hasta lo profundo y trascender los cuerpos. Dejamos a las bocas que se beban, a las carnes de los labios que se atrapen, a las lenguas enloquecidas que se enreden, a las comisuras elongarse en su avidez por engullirse. Se ablandan los huesos, se endurece la carne. Las pieles se erizan de deseo que aplacan sumergiéndose la una en la otra. La búsqueda dubitativa culmina en la unión aún torpe, después cierta.

Abandonándonos los cuerpos a sí mismos, comenzamos a derrarmarnos en el otro. El placer emergente rinde los párpados. Comienza el roce de filos de almas, el oleaje del cosmos, el vaivén de óceanos abisales, el sol ha muerto, es tormenta y noche, relámpagos cortantes abren la negrura, rayos y crujidos de trueno se clavan en la espina dorsal, la mente se diluye en el choque, chilla hasta que se rompe, y sus añicos tintinean en ecos solitarios que desfallecen cada vez con mayor lejanía en la oscuridad. Los ojos se entreabren mientras llueve con mansedumbre la dulzura y se expanden, algodonándose, nubes de paz que navegan hacia el horizonte, para morir.

Cuando caemos en nuestros cuerpos, ya está. Tú me has leído. Yo te he escrito. Hemos sembrado un hijo, un amor, el cuento.


Áloe Azid 

Cuatro paredes

Siempre encerrada entre estas cuatro paredes, inventándome mundos para no pensar en esta vida plana, unidimensional, limitada por el fatal rectángulo de la hoja.


Ana María Shua

martes, 8 de febrero de 2011

Mi cuarto

Mi cuarto normalmente está ordenado. Si, ya sé que hay días que está mejor y días que está peor... supongo que como todos los cuartos del mundo. Pero cuando vienes tú siempre está "patas arriba". Por las mañanas intento poner un poco de orden: coloco cada cosa en su lugar, guardo otras tantas, tu ropa la guardo en mi armario junto a mis cosas... pero de nada sirve. No sé cómo pero al rato todo vuelve a estar como si anteriormente no hubiera hecho el esfuerzo de ordenarlo.

Pero, ¿sabes una cosa?
Prefiero que esté así mil veces a que vuelva a estar ordenado.

jueves, 20 de enero de 2011

Tú y yo

No te preocupes porque dentro de un tiempo nosotros tendremos una casa y dos hijos. Uno de ellos con mi carácter difícil y ambos con los ojos como los de su padre. No tendremos perro porque tú y yo somos de ese tipo de personas que piensan que tener perro en una casa puede valer... pero nunca se nos ocurriría tenerlo en un piso. 
Todas las noches dormiremos como lo hacemos cuando estamos juntos. Que te quede claro: todas y cada una de las noches me tendrás a tu lado. Y tú y yo seremos muy felices porque por eso somos tú y yo.