domingo, 10 de julio de 2011

Hoy

Hoy he caído en la cuenta de que hace mucho que no escribo. No escribo, luego no expreso mis sentimientos. Antes solía hablar de cómo me sentía con mis amigas, con mi novio... también enviaba algún que otro mensaje a alguien dándole las gracias por la tarde que habíamos pasado o diciéndole lo increiblemente importante que era para mi. Ya no. No hay mensajes, aunque he de decir que suelo dar las gracias a la cara. Y de todo esto me he tenido que dar cuenta al leer un texto que mi amiga R. había escrito. Me he sentido rara, aunque últimamente me siento así. Siempre he sido de esas personas que tienen las cosas claras y en orden en su cabecita. Últimamente no. Y para volver a profundizar un poco más, voy a pegar a continuación un texto que escribí el 6 de febrero de 2009.
Me vuelvo a encontrar con otra contradicción más: el texto es una metáfora pura, metáfora escrita por mí.


"Durante todo este invierno tu cuarto se ha mantenido en la penumbra, en la más absoluta oscuridad. Todo estaba desordenado, hecho un verdadero caos. La tristeza te ha acompañado todo este tiempo y, aunque lo sabías, pasabas a su lado como si nada, como si no tuviera nada que ver contigo. Algunas veces se habían atisbado un par de rallos de sol llenos de risas, alegrías e incluso de humor y tú podías ir sobreviviendo cada día con eso. Aprendiste a no pensar demasiado, algo en tí increíble puesto que siempre te has caracterizado por preocuparte demasiado por todo, por ser incluso a veces extremadamente neurótica. Andabas por las calles mirando al cielo, a los pájaros, a los gestos de las personas y te fijabas en los detalles más insignificantes, pero no pensabas en nada. Incluso en las noches que siempre se habían dibujado de preocupaciones, de insomnio ante acontecimientos de tal envergadura... aprendiste a quedarte dormida justo en el instante en el que cerrabas los ojos.
Un día te levantas y piensas que todo va a seguir igual... ¿y qué más da? Ya te habías acostumbrado a ese estilo de vida. Pero ese día es distinto y después de tantos meses, tu coraza se rompe al oír pronunciar aquellas palabras. Rompes a llorar y te das cuenta de que cualquier momento es bueno para repetirlo de nuevo. Todo lo que tú habías creado para mantenerte fuerte se rompe y no sabes cómo actuar. Es más, los fines de semana en los transcurrían las tardes caminando por el parque cogida de la mano de la persona que te llenaba de vida tienen que posponerse durante una temporada.
Entonces, ¿qué haces?, ¿cómo reaccionas? ¿qué cambias?, ¿en qué piensas? No tienes ni idea, lo irás averiguando día a día.

Este fragmento va dedicado a aquellas personas que por circunstancias de la vida tienen que ser fuertes hasta tal punto de ser identificadas incluso como “personas frías”, no porque ellas quieran, sino porque si no eres así, las circunstancias pueden contigo."

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